Respete a los viejos que ademas de viejos trabajadores:
Un patrón le dijo al peón
_ pinta la pared _ y
cuando el peón terminó de pintar
el patrón le dijo _te pago en cinco años.
En la familia de enfrente ocurrió que la señora mamá
se ganó uno de aquellos cartones de lotería que a veces lo vendían por quintos:
dame un quintico de ese número decía la gente. La señora se ganó el cartón
entero con todos los quintos haciéndose millonarios, la familia de enfrente, de
la noche a la mañana, tan rápido como se mudaron de aquella casa por el acoso
de los comerciantes que supongo fue la misma lotería quien le envió aquella
especie de plaga racional. Dejé de ver a
los amigos de juego y, a aquella corta edad comprendí viéndolos a ellos lo que significa el dinero:
buena ropa, viajes, “amor”. Pero, me
alejé de lo más importante: el esposo de la señora trabajaba en un ministerio
para la construcción pública y, de obrero pasó a ser el administrador de una
fortuna. Por supuesto que de inmediato renunció a aquel trabajo pero antes de
irse llenó los requisitos para que le efectuaran los correspondientes pagos
entre cajas y prestaciones, y, se dedicó de lleno y a tiempo completo a renovar
sus reales ganados en la lotería. 19
años más tarde, un día pasando frente a la oficina de reclamos de aquel
ministerio se acordó de que un día había introducido unos papeles de solicitud
de prestaciones, le dijo a su compañero a modo de curiosidad ¡vamos a cobrar
las prestaciones! ¿Qué creen que ocurrió? Si que lo adivinó, no es tan difícil:
“Señor esto no está listo tiene que venir el año que viene”. Eso le pasó por no
reclamar como estamos acostumbrados una, otra y otra vez, como también yo lo
aprendí: para que te pague un ministerio tienes que reclamar porque sino pasan
19 años o quizás nunca te paguen. Vivencias como estas la podemos presentir
cuando una trabajadora anciana es vista en el pasillo de reclamo sentada en
silla de ruedas es conducida hasta el lugar por alguno de sus hijos mientras
declara: “todavía estamos en esta”. Así no hay respeto ni siquiera por la edad
de los trabajadores, entonces, qué respeto habrá por su labor ya desempeñada y
además es el dinero ahorrado y no se
trata de ninguna ayuda gubernamental.