jueves, 28 de marzo de 2013


Respete a los viejos que ademas de viejos trabajadores:

Un patrón le dijo al peón 
pinta la pared _ y 
cuando el peón terminó de pintar
el patrón le dijo _te pago en cinco años.

En la familia de enfrente ocurrió que la señora mamá se ganó uno de aquellos cartones de lotería que a veces lo vendían por quintos: dame un quintico de ese número decía la gente. La señora se ganó el cartón entero con todos los quintos haciéndose millonarios, la familia de enfrente, de la noche a la mañana, tan rápido como se mudaron de aquella casa por el acoso de los comerciantes que supongo fue la misma lotería quien le envió aquella especie de plaga racional.  Dejé de ver a los amigos de juego y, a aquella corta edad comprendí viéndolos a ellos lo que significa el dinero: buena ropa, viajes, “amor”.  Pero, me alejé de lo más importante: el esposo de la señora trabajaba en un ministerio para la construcción pública y, de obrero pasó a ser el administrador de una fortuna. Por supuesto que de inmediato renunció a aquel trabajo pero antes de irse llenó los requisitos para que le efectuaran los correspondientes pagos entre cajas y prestaciones, y, se dedicó de lleno y a tiempo completo a renovar sus reales ganados en la lotería.  19 años más tarde, un día pasando frente a la oficina de reclamos de aquel ministerio se acordó de que un día había introducido unos papeles de solicitud de prestaciones, le dijo a su compañero a modo de curiosidad ¡vamos a cobrar las prestaciones! ¿Qué creen que ocurrió? Si que lo adivinó, no es tan difícil: “Señor esto no está listo tiene que venir el año que viene”. Eso le pasó por no reclamar como estamos acostumbrados una, otra y otra vez, como también yo lo aprendí: para que te pague un ministerio tienes que reclamar porque sino pasan 19 años o quizás nunca te paguen. Vivencias como estas la podemos presentir cuando una trabajadora anciana es vista en el pasillo de reclamo sentada en silla de ruedas es conducida hasta el lugar por alguno de sus hijos mientras declara: “todavía estamos en esta”. Así no hay respeto ni siquiera por la edad de los trabajadores, entonces, qué respeto habrá por su labor ya desempeñada y además  es el dinero ahorrado y no se trata de ninguna ayuda gubernamental. 

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